Cantante iraní Parastoo Ahmadi es condenada a 74 latigazos por cantar sin velo
Tribunal confirma sentencia que castiga a la artista por desafiar normas religiosas en Irán
Las autoridades judiciales de Irán ratificaron la condena de 74 latigazos contra la cantante Parastoo Ahmadi, quien apareció sin hiyab durante un concierto transmitido en línea en 2024. Además de la sanción corporal, la artista y varios miembros de su equipo enfrentarán prohibiciones para realizar actividades artísticas y para salir del país durante dos años. Esta decisión ha generado un amplio debate internacional sobre los derechos de las mujeres y la libertad artística en la República Islámica.
El caso de Parastoo Ahmadi: una actuación que desafió las normas iraníes
El incidente que originó la condena ocurrió el 11 de diciembre de 2024, cuando Parastoo Ahmadi publicó un video de un concierto grabado en un caravasar histórico de la provincia de Qom. En la presentación, la cantante apareció sin el velo islámico obligatorio, acompañada por músicos hombres, lo cual fue interpretado por las autoridades como una violación a las estrictas normas religiosas y culturales del país.
Tras la difusión del concierto en plataformas digitales, el sistema judicial iraní inició un proceso legal contra Ahmadi y varios integrantes de su equipo, acusándolos de ofensa a la moral pública.
Tribunal de apelación confirma la sentencia
Según informó la propia cantante en sus redes sociales, la Sala 16 del Tribunal de Apelación en Qom rechazó los recursos legales presentados por la defensa y confirmó la sentencia original. Esto implica que la condena de 74 latigazos se mantiene, junto con la prohibición de realizar actividades audiovisuales o artísticas y la restricción para salir del país durante dos años.
La sanción también alcanza a varios músicos y colaboradores que participaron en el “Concierto del Caravasar”, quienes recibirán castigos similares.
Restricciones para mujeres y reacciones internacionales
En Irán, las mujeres están obligadas por ley a usar el hiyab en espacios públicos y enfrentan limitaciones severas para presentarse en escenarios, especialmente si lo hacen acompañadas de hombres. Las autoridades consideraron que la ausencia del velo y la difusión pública del concierto agravaron la falta.
Organizaciones defensoras de derechos humanos han condenado la sentencia, calificándola de tortura y violación a los derechos fundamentales, en especial a la libertad de expresión y artística. La condena a Parastoo Ahmadi ha sido vista como un reflejo de la creciente tensión en Irán respecto a las políticas de género y el control estatal sobre la cultura.
La sanción contra la cantante ha trascendido el ámbito musical y ha generado un debate internacional sobre la situación de las mujeres en la República Islámica, destacando la necesidad de respetar los derechos humanos y libertades básicas, como señala la Organización de las Naciones Unidas.
Este caso pone nuevamente en evidencia las estrictas normas que rigen la vida pública de las mujeres en Irán y las consecuencias legales que enfrentan quienes desafían dichas reglas. La historia de Parastoo Ahmadi seguirá siendo un símbolo de la lucha por la libertad artística y los derechos de las mujeres en contextos restrictivos.







