ARNm: la tecnología que revolucionó las vacunas contra el COVID y ahora enfrenta al hantavirus
Moderna desarrolla una vacuna contra el hantavirus con la plataforma de ARN mensajero, tras el brote en un crucero europeo en mayo de 2026.
La biotecnológica Moderna, con sede en Estados Unidos, utiliza desde septiembre de 2023 la tecnología de ARN mensajero (ARNm) para crear una vacuna contra el hantavirus, un virus mortal para el que no existen vacunas autorizadas en Occidente. Este desarrollo surge tras un reciente brote detectado en el crucero MV Hondius, que partió de Argentina y llegó a las Islas Canarias en mayo de 2026 con al menos tres fallecidos a bordo. La plataforma de ARNm, probada con éxito en la rápida producción de vacunas contra el COVID-19, permite acelerar la fabricación sin necesidad de cultivar el virus vivo, una ventaja clave frente a métodos tradicionales.
La tecnología ARNm y su potencial contra enfermedades emergentes
El ARN mensajero demostró durante la pandemia que puede generar vacunas seguras y eficaces en meses, algo que Moderna y Pfizer-BioNTech lograron al crear los primeros inmunizantes contra el coronavirus en menos de un año desde la secuenciación del virus SARS-CoV-2. Ahora, Moderna colabora con el Centro de Innovación en Vacunas de la Universidad de Corea (VIC-K) para combatir el hantavirus mediante el programa mRNA Access, que facilita el intercambio de información genética para acelerar la investigación.
¿Cómo funciona esta plataforma?
El equipo coreano aporta la secuencia antigénica del hantavirus, mientras que Moderna suministra el material de ARNm necesario para la vacuna experimental. Esta metodología elimina la necesidad de manipular el virus inactivo o vivo en el laboratorio, reduciendo tiempos y costos en la producción.
En febrero de 2025, las dosis experimentales previnieron con éxito la infección por hantavirus en ratones, lo que resalta la promesa de esta tecnología para generar inmunizaciones eficaces contra variantes regionales del virus.
Retos y contexto del hantavirus
El hantavirus es transmitido principalmente por contacto con excrementos, orina o saliva de roedores infectados, y algunas variantes, como el virus de los Andes, detectado en el brote del MV Hondius, tienen una letalidad de hasta el 40%. La Sociedad Española de Inmunología confirma que no hay vacunas autorizadas contra este virus en Europa, Estados Unidos ni América Latina, y que la única disponible en Corea del Sur, Hantavax, tiene limitada eficacia y un proceso de producción obsoleto.
El desafío para Moderna y sus socios es diseñar una vacuna de amplio espectro que sea efectiva contra múltiples cepas. A diferencia de la emergencia sanitaria global del COVID-19, el hantavirus representa un problema regional con menos financiamiento y urgencia, lo que complica la rápida aprobación y producción.
Reacciones y perspectivas
Tras la noticia del brote y el avance de Moderna, las acciones de la empresa subieron significativamente, reflejando confianza en la plataforma tecnológica que también se aplica en vacunas para gripe aviar y norovirus, patógenos prioritarios para la preparación ante futuras pandemias.
El desarrollo de esta vacuna sigue en fase preclínica, sin iniciar aún ensayos en humanos, pero representa un paso importante en la lucha contra enfermedades infecciosas emergentes que carecen de opciones terapéuticas efectivas.
El avance en vacunas de ARN mensajero contra el hantavirus muestra cómo la innovación científica desarrollada en respuesta a la pandemia puede adaptarse para enfrentar otros riesgos sanitarios. Esta estrategia refleja la importancia de mantener el impulso en investigación y colaboración internacional para proteger la salud global. Para conocer más sobre enfermedades infecciosas y vacunación, puede consultarse información disponible en la Organización Mundial de la Salud.
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