La UE y Canadá buscan una alianza histórica tras descartar la fórmula de “miembro asociado”
Ottawa y Bruselas aspiran a acuerdos clave en defensa, materias primas y tecnología para reducir dependencias globales
Durante la cumbre que se celebra el 29 y 30 de octubre de 2026 en Montreal, la Unión Europea (UE) y Canadá buscan establecer una alianza estratégica que fortalezca su cooperación frente a un contexto global cada vez más polarizado y complejo. Aunque la propuesta de Canadá como “miembro asociado” de la UE fue descartada en el borrador final, ambas partes apuntan a concretar acuerdos históricos en defensa, comercio, tecnología y materias primas, con el objetivo de reducir su dependencia de Estados Unidos y China, y hacer frente a las crecientes tensiones geopolíticas, particularmente ante la amenaza rusa.
Contexto y motivaciones de la alianza
El primer ministro canadiense, Mark Carney, definió esta relación como una “alianza para el futuro”, enfatizando la urgencia que impone un mundo “más peligroso y polarizado”. La politóloga Maria Popova, de la Universidad McGill, explica que tanto Canadá como la UE enfrentan un ambiente global donde sus principales aliados tradicionales, en particular Estados Unidos, se perciben como menos confiables, mientras que actores como Rusia se vuelven más agresivos.
La agenda de la cumbre prioriza el multilateralismo, el respeto al orden internacional basado en normas y la cooperación para la paz y la seguridad. En este sentido, la oposición conjunta a la agresividad de Rusia y el apoyo a Ucrania aparecen como temas centrales, buscando no solo reforzar la defensa sino también impulsar la innovación tecnológica compartida, especialmente en el ámbito de drones y sistemas militares avanzados.
Acuerdos sectoriales y cooperación económica
Aunque la fórmula de “miembro asociado” quedó fuera, el marco de cooperación de la UE y Canadá se apoyará en acuerdos sectoriales que complementen el Acuerdo Económico y Comercial Global (CETA), que cumple 10 años esta semana. Entre los avances esperados está un nuevo pacto de comercio digital, negociado desde marzo, que facilitará la facturación, el almacenamiento de datos y el comercio transfronterizo para las empresas de ambos lados del Atlántico.
Además, se prevé la conexión de los sistemas de pago instantáneo entre Canadá y la UE, una medida que permitiría operaciones más rápidas y económicas, disminuyendo la dependencia de redes estadounidenses como Visa y Mastercard. Este acuerdo cobra especial relevancia tras las sanciones impuestas por Estados Unidos a figuras internacionales, que afectaron incluso a ciudadanos canadienses con dificultades para acceder a servicios financieros.
El concepto de soberanía es clave para esta alianza, según Carney y el CEO de la Asociación de Comercio e Inversión Canadá-UE, Mark Camilleri. La soberanía se entiende no solo como defensa territorial, sino también como autonomía en ámbitos económicos, tecnológicos y sanitarios. La complementariedad entre ambos socios es otra fortaleza: Canadá aporta recursos naturales, energía y materias primas, mientras que Europa ofrece un mercado amplio, capital y capacidad tecnológica avanzada.
Un ejemplo concreto es el compromiso para facilitar la inversión del Banco Europeo de Inversiones en recursos críticos canadienses, especialmente minerales estratégicos, con el fin de reducir la dependencia de Estados Unidos y China en las cadenas de suministro, una prioridad para ambos bloques.
Cooperación en defensa y movilidad laboral
Los planes incluyen expandir la cooperación en defensa desde el Ártico hasta el mar Negro, así como la participación canadiense en el sistema europeo de navegación por satélite Galileo y en programas educativos como Erasmus. Sin embargo, no se contempla la libre circulación total de trabajadores entre Canadá y la UE; sí se buscará facilitar el acceso a mano de obra especializada en sectores estratégicos.
El embajador canadiense ante la UE, Jonathan Wilkinson, aclaró que aunque no habrá libre movilidad laboral generalizada, la colaboración en áreas especializadas puede ser beneficiosa para ambos.
La cumbre en Montreal marca el inicio de un ambicioso marco de cooperación bilateral que, más allá de las etiquetas formales, busca traducirse en acciones concretas que fortalezcan la independencia y resiliencia de Canadá y la Unión Europea en un mundo cada vez más incierto. La relación se fundamenta en la soberanía y la complementariedad, con el objetivo de enfrentar desafíos geopolíticos y económicos globales.
Para más información sobre las políticas y acuerdos internacionales de la Unión Europea, puede consultarse el portal oficial de la UE en https://www.gob.mx.