Nadia Comaneci celebrada en el Palacio del Parlamento por los 50 años del primer 10 perfecto en la gimnasia olímpica
Gala especial en Bucarest honra a la gimnasta rumana por su histórica hazaña en Montreal 1976
Este viernes por la noche, Nadia Comaneci fue homenajeada en una gala especial en el Palacio del Parlamento en Bucarest, con motivo del 50 aniversario de la primera puntuación perfecta de 10 en la historia de la gimnasia olímpica, lograda en los Juegos de Montreal. La campeona múltiple fue reconocida no solo por sus logros deportivos, sino también por su contribución a la promoción de la gimnasia a nivel mundial.
Un evento de reconocimiento internacional
La celebración reunió a grandes figuras del deporte mundial, antiguos campeones, amigos y compañeros de equipo que acompañaron a Nadia Comaneci, quien con apenas 14 años revolucionó la gimnasia artística al obtener siete calificaciones perfectas en Montreal 1976, incluyendo tres medallas de oro.
Entre los asistentes destacaron Thomas Bach, presidente honorario del Comité Olímpico Internacional (COI); Spyros Capralos, presidente de los Comités Olímpicos Europeos; Morinari Watanabe, presidente de la Federación Internacional de Gimnasia; así como leyendas deportivas rumanas como Gheorghe Hagi, Ilie Năstase, Simona Halep y Răzvan Lucescu.
La presencia de Marta Karolyi y excompañeras
Marta Karolyi, exentrenadora de Comaneci, estuvo presente junto a otras figuras emblemáticas como Teodora Ungureanu, Emilia Eberle, Dumitrița Turner y Marilena Vladarau. Karolyi fue galardonada con el “Collar de Oro” del Comité Olímpico y Deportivo Rumano, distinción entregada por la propia Nadia y Mihai Covaliu, presidente del comité.
Karolyi expresó su emoción: “Toda mi vida he buscado la perfección y eso se logró en 1976, en Montreal, con Nadia. Detrás de ese resultado hubo un enorme trabajo. Quiero agradecer desde el fondo de mi corazón a las gimnastas que hicieron esfuerzos extraordinarios para conseguir esos logros”.
El evento también contó con la presencia de Nellie Kim, principal rival de Nadia en Montreal, quien afirmó: “Nadia fue sensacional. No todos pueden alcanzar la excelencia, pero ella lo hizo. Su ejercicio fue perfecto y no sé quién más podrá repetirlo”.
Un legado que perdura
Rumania estuvo representada por numerosas campeonas olímpicas, mundiales y europeas que siguieron la senda marcada por Comaneci, como Ecaterina Szabo, Daniela Silivaș, Gina Gogean, Simona Amânar y Sandra Izbașa, entre otras.
Durante el espectáculo en el Salón de la Unidad se presentaron momentos especiales protagonizados por niños, incluyendo interpretaciones del himno nacional y el himno olímpico, además de exhibiciones de ejercicios de suelo, viga y barras paralelas a cargo de atletas del club Dinamo.
Nadia, acompañada de su esposo Bart Conner, su madre Stefania Alexandrina y su hermano Adrian, recibió el “Premio a la Perfección” del Comité Olímpico Rumano, emocionándose profundamente.
En sus palabras, Comaneci recordó:
“Gracias Rumania, gracias a todos los que han estado conmigo estos 50 años. Gracias a aquella niña de Onești que se atrevió a soñar. Nunca soñé con la perfección, solo con ser mejor que ayer. La perfección no es no equivocarse, sino tener el valor de continuar, creer y avanzar”.
Conner, también exgimnasta olímpico y mundial, fue destacado por Nadia como una pieza fundamental en su vida y carrera.
Voces oficiales y cierre emotivo
Mihai Covaliu, presidente del Comité Olímpico Rumano, destacó que Nadia no solo obtuvo el primer 10 perfecto, sino que redefinió la perfección en el deporte. “Ella demostró que lo imposible es posible y reescribió los límites”.
Cristian Roșu, consejero de la Presidencia, leyó un mensaje del presidente Nicușor Dan, quien calificó a Nadia como un símbolo nacional que representa la excelencia y la inspiración para futuras generaciones.
La velada concluyó con un recital de Loredana Groza, quien interpretó “Trandafir de la Moldova” dedicada a Comaneci, quien también subió al escenario a cantar y bailar.
Nadia Comaneci, nacida el 12 de noviembre de 1961 en Onești, Rumania, marcó un antes y un después en la gimnasia olímpica tras su histórica actuación en Montreal 1976. En esa cita, obtuvo siete puntuaciones perfectas, tres oros, una plata y un bronce, consolidándose como una leyenda del deporte mundial.
Actualmente reside en Estados Unidos, donde fundó una academia de gimnasia y participa activamente en obras benéficas a través de la Fundación Nadia Comaneci. Su legado sigue vivo y es reconocido mundialmente, tanto en el deporte como en la promoción de valores olímpicos y sociales. Puedes conocer más sobre la importancia del deporte y su impacto social en organizaciones como el Comité Olímpico Internacional.
Esta celebración es un recordatorio del impacto duradero que una atleta puede tener no solo en su disciplina, sino en la cultura y la sociedad global.







