Tamaulipas reporta mínimo histórico en homicidios pese a percepción heredada: Américo Villarreal
Tamaulipas
En medio del ruido político y la narrativa que insiste en revivir los episodios más violentos del pasado, los indicadores oficiales cuentan otra historia: Tamaulipas cerró 2025 con una reducción del 80% en el promedio diario de homicidios dolosos respecto a 2018, uno de los años más críticos en materia de seguridad. Al corte del 20 de febrero de 2026, la entidad registra 0.40 homicidios diarios en promedio, una cifra históricamente baja para el estado.
La comparación es inevitable. Mientras en el sexenio de Francisco García Cabeza de Vaca la violencia colocó a Tamaulipas en los primeros lugares nacionales por incidencia de alto impacto, hoy los datos reflejan una tendencia sostenida a la baja. La percepción de inseguridad, alimentada por la memoria colectiva de aquellos años, no encuentra respaldo en los registros actuales.
Los resultados de la Mesa de Paz evidencian una estrategia de contención operativa y coordinación interinstitucional. Entre enero de 2025 y febrero de 2026 se logró la detención de 1,361 presuntos delincuentes, el aseguramiento de 2,365 vehículos —191 de ellos con blindaje— y la incautación de 890 armas de fuego, más de 6 mil cargadores y más de 100 mil cartuchos. Solo en 2026 se deshabilitaron 158 cámaras de videovigilancia ilegal presuntamente instaladas por grupos criminales.
La administración de Américo Villarreal ha apostado por una estrategia integral que combina fuerza operativa con prevención social. Además de los operativos, se han impulsado 44 eventos culturales y deportivos bajo el eje de recuperación de espacios públicos, incluido el proyecto “Murales por la Paz”, en línea con la Estrategia Nacional de Atención a las Causas.
En paralelo, se diseñó un programa piloto en Ciudad Victoria para atender la violencia familiar con un enfoque multidisciplinario, en coordinación con el Poder Judicial, el DIF Estatal y la Universidad Autónoma de Tamaulipas. El modelo iniciará operaciones el 1 de marzo y busca intervenir de manera focalizada en zonas de riesgo.
La diferencia es medible. Hoy, los indicadores de seguridad muestran una reducción sostenida en homicidios y un fortalecimiento operativo que contrasta con los años en que la violencia marcaba la agenda diaria. El debate público puede apelar a la memoria; las estadísticas, en cambio, apuntan a una realidad distinta.







