De Ceuta al Caribe: la increíble travesía de 6,400 km de Diana, la tortuga que cruzó el Atlántico
Científicos españoles rastrean la migración inédita de una tortuga boba desde el Mediterráneo hasta América
Diana, una tortuga boba rescatada en junio de 2025 en Ceuta, completó una impresionante migración de más de 6,400 kilómetros, cruzando el Atlántico hasta llegar al Caribe. Este recorrido, seguido mediante un dispositivo GPS por investigadores del Instituto Oceanográfico de España, revela una conexión vital entre las poblaciones de tortugas del mar Mediterráneo y el océano Atlántico, además de aportar datos clave sobre el impacto del cambio climático en estas especies.
El rescate y seguimiento de Diana
En junio de 2025, Diana fue capturada accidentalmente en las redes de una almadraba en Ceuta. Los científicos del Instituto Oceanográfico de España (IEO-CSIC) pudieron rescatarla y trasladarla a un centro de recuperación, donde permaneció cerca de un mes debido a su estado débil y problemas para sumergirse.
El 4 de agosto, ya recuperada, fue liberada nuevamente en el mar de Alborán, la parte más occidental del Mediterráneo, con un dispositivo GPS adherido a su caparazón para rastrear sus movimientos como parte del proyecto Alma. Este programa tiene como objetivo estudiar la conservación de tortugas marinas y analizar cómo el cambio climático afecta sus poblaciones.
La migración hacia el Atlántico y el Caribe
Durante las semanas posteriores a su liberación, Diana mostró movimientos irregulares en el mar de Alborán, indicativos de un periodo de alimentación y recuperación. El 18 de septiembre, cruzó el estrecho de Gibraltar y entró al océano Atlántico, iniciando un trayecto mucho más recto y directo, típico en mar abierto donde el alimento escasea.
En poco más de cuatro meses, Diana llegó hasta la desembocadura del río Amazonas en Brasil. Durante su travesía, tocó tierra al menos en dos ocasiones: en Trinidad y Tobago y Surinam. Los científicos consideran probable que haya puesto huevos en alguno de estos sitios, pues las tortugas bobas solo emergen para reproducirse.
Importancia científica del viaje
El seguimiento de Diana ha demostrado que las poblaciones de tortugas bobas del Atlántico y del Mediterráneo están más interconectadas de lo que se pensaba. En el mar de Alborán conviven ejemplares de diversas regiones, lo cual amplía el conocimiento sobre sus rutas migratorias y su ecología.
Además, este estudio aporta información crucial sobre el impacto del cambio climático en estas especies. La temperatura de la arena donde incuban los huevos determina el sexo de las crías, favoreciendo la producción de hembras en temperaturas elevadas, lo que podría alterar el equilibrio poblacional. Para conocer más sobre los efectos del cambio climático en la biodiversidad, el sitio de la ONU ofrece recursos actualizados.
Un puente natural entre continentes
La historia de Diana ilustra cómo un solo ejemplar puede conectar ecosistemas distantes, naciendo en el Caribe, alimentándose en el Mediterráneo y regresando a América para reproducirse. Su viaje de 6,400 kilómetros no solo es un testimonio de resistencia, sino también una valiosa pieza para entender mejor la dinámica marina y la conservación de las tortugas bobas en un planeta cambiante.
Este seguimiento abre nuevas perspectivas para la conservación internacional y subraya la importancia de proteger las rutas migratorias de estas especies amenazadas.
El caso de Diana reafirma la necesidad de continuar con estudios y proyectos de conservación marina, especialmente en contextos de cambio ambiental global. Los datos obtenidos ayudarán a diseñar estrategias más efectivas para proteger a las tortugas marinas, cuyo futuro está estrechamente ligado al equilibrio de los océanos.







