Fallece Yayoi Kusama a los 97 años: causa de muerte, legado y controversias
La icónica artista japonesa murió el 14 de agosto en Tokio, dejando un impacto mundial en el arte contemporáneo
Yayoi Kusama, reconocida artista japonesa famosa por sus puntos, calabazas y las famosas Infinity Mirror Rooms, falleció el 14 de agosto de 2026 en Tokio a los 97 años, según un comunicado oficial de Yayoi Kusama Inc. y Yayoi Kusama Studio. Su muerte se confirmó públicamente casi dos semanas después, el 27 de agosto. Kusama continuó pintando hasta sus últimos días, cerrando una carrera que abarcó desde la vanguardia neoyorquina de los años 60 hasta colaboraciones con la moda de lujo y exposiciones a nivel mundial.
Causa de muerte y último legado artístico
Según reportes de la agencia japonesa Jiji Press, Kusama murió por fallo multiorgánico en un hospital de Tokio. Su estudio confirmó que la artista permaneció activa creativamente hasta el final, dedicándose a explorar temas como el amor, el infinito y la mortalidad. La exposición “KUSAMA’s POP” en el Museo Yayoi Kusama de Tokio continuará hasta el 30 de agosto, tal como estaba programada.
La fortuna y el valor comercial de Kusama
Determinar la fortuna personal de Kusama es complicado, ya que el valor de mercado de sus obras no refleja necesariamente su riqueza personal. En 2024, 799 piezas de Kusama se vendieron en subastas por un total aproximado de 146 millones de dólares, colocándola como la sexta artista con mayores ingresos por ventas en subasta ese año. Sin embargo, estos números corresponden principalmente al mercado secundario, donde obras adquiridas por coleccionistas se revenden, y no representan ingresos directos para la artista.
Kusama obtuvo ingresos por ventas directas, licencias, colaboraciones comerciales —entre ellas con Louis Vuitton— y venta de productos derivados. Su obra se convirtió en un fenómeno global, trascendiendo el arte para entrar en la cultura popular.
Trayectoria y aportes al arte contemporáneo
Nacida en Matsumoto, Japón, en 1929, Kusama comenzó a crear arte desde niña, influenciada por sus visiones y alucinaciones que inspiraron la repetición obsesiva de puntos y redes, su sello distintivo. En 1957 se mudó a Nueva York, donde se integró a la escena experimental y expandió su obra hacia la escultura blanda, instalaciones espejadas, performance y moda.
Su concepto de “auto-aniquilación” buscaba disolver la frontera entre el individuo y el entorno mediante la repetición visual. Tras regresar a Japón en 1973, Kusama continuó produciendo arte y literatura, consolidándose como una marca cultural global en el siglo XXI.
Las Infinity Mirror Rooms: icono inmersivo del arte moderno
Las Infinity Mirror Rooms son instalaciones que utilizan espejos y luces para crear la ilusión de un espacio infinito, donde los visitantes se ven multiplicados dentro del entorno artístico. Kusama comenzó a experimentar con estas técnicas desde finales de los años 50 y las desarrolló plenamente tras su regreso a Japón.
Estas obras se popularizaron en la era digital, convirtiéndose en sensaciones en redes sociales por su naturaleza inmersiva y visualmente impactante, acercando su arte a nuevas audiencias.
Controversias y disculpas por comentarios racistas
En 2023, Kusama enfrentó críticas por comentarios racistas contenidos en su autobiografía Infinity Net (2002) y otros escritos, que presentaban estereotipos y descripciones problemáticas sobre personas negras. Estas revelaciones generaron debate público justo antes de la apertura de la exposición Yayoi Kusama: Infinite Love en el Museo de Arte Moderno de San Francisco (SFMOMA).
Kusama ofreció disculpas públicas y el museo reconoció el lenguaje dañino, utilizando la controversia para fomentar una reflexión sobre cómo las instituciones culturales deben abordar las obras de artistas con aspectos problemáticos en su historia.
De una vida con salud mental compleja a un icono mundial
Tras su regreso a Japón, Kusama ingresó voluntariamente a un hospital psiquiátrico en Tokio en 1977, desde donde siguió creando arte en un estudio cercano. Esta etapa marcó una producción artística excepcionalmente prolífica, incluyendo la serie monumental My Eternal Soul con cerca de 900 pinturas.
Recibió múltiples reconocimientos, como la Orden de la Cultura de Japón (2016), el Praemium Imperiale (2006) y la Orden de las Artes y las Letras de Francia (2003). En 2017 se inauguró el Museo Yayoi Kusama en Tokio, consolidando su legado.
Yayoi Kusama deja un legado artístico y cultural que trasciende el valor económico de sus obras. Su lenguaje visual único y su capacidad para conectar el arte experimental con el gran público la posicionan como una figura fundamental del arte contemporáneo global. Su estudio ha expresado el compromiso de continuar difundiendo su obra y su mensaje de esperanza.
Para más información sobre la cultura y arte en Japón, puede consultarse la página oficial del Gobierno de Japón.







