China se fortalece mientras percibe un retroceso de Estados Unidos
Beijing exhibe su avance tecnológico e infraestructural ante un aparente declive estadounidense
China ha mostrado una renovada confianza en su modelo de desarrollo y poder global, evidenciada con la inauguración del puente más alto del mundo en Guizhou, y una narrativa oficial que subraya la supuesta pérdida de impulso de Estados Unidos. Esta percepción se refuerza en medio de una estrategia estadounidense que minimiza la rivalidad con Pekín, planteando un cambio significativo en la relación entre ambas potencias, con implicaciones para la estabilidad geopolítica mundial.
La infraestructura como símbolo de poder y modernización
En septiembre, la provincia china de Guizhou inauguró el puente más alto del mundo, una obra que se eleva a la altura de 200 pisos sobre un río. Este proyecto fue destacado en un programa político estatal que lo presentó como un símbolo del avance chino hacia la modernización.
La repercusión del puente trascendió fronteras. Medios estadounidenses como CNN y NBC difundieron reportajes, mientras que comentaristas como Matt Walsh expresaron su asombro y lamentaron que Estados Unidos no ejecutara proyectos de esta magnitud, atribuyendo la falta de voluntad a un retroceso nacional.
Este tipo de megaproyectos alimenta la narrativa china sobre su crecimiento y capacidad tecnológica, a pesar de desafíos internos como la desaceleración económica y la crisis inmobiliaria.
Cambios en la percepción y estrategia de Estados Unidos
La reciente Estrategia de Seguridad Nacional de Estados Unidos, publicada en diciembre de 2025, describe a China principalmente como un competidor comercial y minimiza sus capacidades militares y tecnológicas. Este enfoque contrasta con administraciones anteriores que consideraban a Pekín un rival más integral.
Expertos chinos interpretan esta postura como una señal de “profunda ansiedad” y reconocimiento del fracaso estadounidense en contener el ascenso de China. Un ejemplo es la autorización otorgada a la empresa Nvidia para vender semiconductores avanzados a China, con condiciones que reflejan una aceptación tácita de la competencia a través del comercio.
El politólogo Haifeng Huang advierte que esta disparidad en percepciones —exceso de confianza china y derrotismo estadounidense— podría aumentar los riesgos de errores estratégicos y tensiones internacionales.
La narrativa y confianza chinas frente a la autocrítica estadounidense
La propaganda estatal china ha consolidado una imagen interna y externa de progreso imparable, reforzada por la difusión de videos y reportajes de megaproyectos e innovaciones tecnológicas, como en inteligencia artificial y robótica.
Sin embargo, analistas señalan que esta confianza pasa por alto problemas estructurales como el estancamiento económico y el envejecimiento poblacional. En contraste, la autocrítica en Estados Unidos ha aumentado, con voces que reconocen tanto sus errores como los aciertos chinos.
La escritora Jianying Zha resume esta dinámica: “El mayor enemigo de Estados Unidos es él mismo: perder la fe en sus valores fundamentales y su espíritu de lucha”. Según ella, esta pérdida de confianza puede ser más dañina que cualquier amenaza externa, reflejando una estrategia china que busca derrotar sin confrontación directa.
La relación entre China y Estados Unidos se encuentra en un momento crítico, marcado por percepciones divergentes que podrían influir en la gestión de su rivalidad. Para comprender mejor este escenario, es relevante consultar análisis de instituciones como la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), que ofrecen datos sobre las economías globales y las relaciones internacionales.
Este equilibrio de poder y confianza seguirá siendo un tema central en la política mundial durante 2025 y más allá.







